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11-02-2018 | Judiciales | TRAS LAS PERICIAS

Pericia balística: a qué distancia disparó Nahir

Cuando el proyectil impacta contra la piel la deprime, la estira y la perfora, y deja una marca inconfundible en el orificio de entrada. Pero cuáles son los signos que analizan los especialistas para determinar si Fernando Pastorizzo fue ejecutado a quemarropa.    

Mientras las partes involucradas esperan los resultados de la pericia balística que la Policía Criminalística realiza en Paraná, ha trascendido que el primer disparo que recibió Fernando Pastorizzo fue por la espalda y a quemarropa. La información era algo previsible, y si bien aún no se ha confirmado oficialmente debido al secreto de sumario que rige, de ser así facilitaría el trabajo de las querellas en su intención de solicitar el agravamiento por alevosía.


Pero en qué consta una pericia balística y cómo se puede determinar la distancia que había entre víctima y victimario. El médico legista Osvaldo Raffo, muy respetado dentro del mundo de la criminología, que tuvo intervención en varios casos resonantes de la historia argentina, publicó un libro en 1980 que sirve como fuente de consulta para varias personas. Lo tituló "La muerte violenta" y en sus páginas cuenta cada uno de los procesos a tener en cuenta.


La balística externa


Fernando Pastorizzo manejaba la moto por calle General Paz con Nahir Galarza sentada en la parte trasera. Todo lo que ocurrió después son suposiciones porque hasta el momento no hay hecho juzgado. La hipótesis más firme, y que primeramente confesó la joven, ella lo mató apoyándole la pistola 9mm de su padre en la espalda y luego le disparó por segunda vez cuando estaba tirado en el piso.


Según explica Raffo, existe una balística interna y una externa. La primera es el recorrido del proyectil en el interior del ánima del cañón, desde la boca de carga hasta la boca de fuego, mientras que la segunda es la trayectoria del proyectil desde la boca de fuego al blanco, y es gracias a todo lo que se origina en la explosión lo que determina la distancia y posición de víctima y victimario.


Cuando el proyectil es expulsado, también salen por la boca del arma los componentes de la carga propulsora, parcialmente modificados y transformados, que lo acompañan en un corto recorrido y se denota la presencia de estos elementos en la periferia del orificio de entrada (O.E), o en el interior de la herida. Estos componentes están constituidos por los gases de la explosión, la llamarada y los residuos sólidos.


El orificio de entrada (O.E) es la lesión producida por el proyectil cuando choca con el cuerpo y por el estudio de sus detalles es posible calcular la distancia a la que ha sido hecho el disparo, y además su dirección. "Cuando el disparo se hace desde cerca, a la acción del proyectil que labra el orificio de entrada, se añade el de las sustancias que salen de la boca del arma, las cuales, como se ha dicho, se depositan o incrustan en la piel", escribe Raffo.


Juan Carlos Alegretti, licenciado en Criminalística y experto en Criminología, además de ser docente universitario del Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina, explicó a ElDía los puntos descriptos por el legista hace 38 años. "Cuando el disparo es a quemarropa el arma está pegada al cuerpo de la persona, es decir de 0 a 1 centímetro. En el O.E habrá quemaduras y en el Halo de Fisch (que es la zona que rodea al O.E) quedarán los restos de pólvora, porque el proyectil entra ajustadamente en la piel y es como que se va limpiando y deja todo el residuo alrededor de la piel. Pero también está el aro de contusión, que es el hematoma que produce el golpe del proyectil. Todo esto permite determinar que el disparo se produjo a menos de un centímetro", explicó.


Los tatuajes


Cuando el disparo se hace desde cerca, a la acción del proyectil que labra el orificio de entrada, se añade el de las sustancias que salen de la boca del arma, que se depositan o incrustan en la piel. Pero además, mientras que la herida de un disparo hecho desde lejos tiene bordes regulares y forma circular u oblicua, en el caso de un disparo excesivamente próximo, los bordes son irregulares y contusos.


Hay que tener en cuenta un factor realmente importante y determinante. Se lo conoce como "tatuajes". Su origen radica en la incrustación de los granos de pólvora incandescentes en la piel que, proyectados con violencia, la penetran y se alojan bajo ella. Por eso no desaparece jamás al lavado con agua; por el contrario, la toilette (lavado) de la zona, eliminando la sangre coagulada, refuerza su evidencia. Tampoco es borrado por los líquidos fijadores usados en los museos para conservar piezas anatómicas; resiste a la putrefacción, y su presencia es demostrable microscópicamente mientras exista piel para periciar, explica Raffo en su libro.


A medida que la boca del arma se aleja, los puntos de tatuaje se van separando, es decir, se dispersan y van atenuando su densidad hasta agotar su recorrido. Alegretti contó que "desde un centímetro a un metro las cosas son totalmente distintas a cuando el arma está casi pegada o pegada al cuerpo, porque de la boca del arma además del proyectil también sale fuego, pólvora combustionada, semicombustionada y pólvora sin combustionar. Lo que hay que hacer es con el arma involucrada realizar disparos a diferentes distancias para determinar a qué distancia se producen los tatuajes que tiene el cuerpo de la víctima".


A quemarropa


Obviamente que los tatuajes o cualquier otro tipo de indicios dependerán del tipo de arma y calibre; la longitud del cañón y el tipo de munición. Hasta factores ambientales, como el viento fuerte y la lluvia, han hecho variar los resultados en las pruebas experimentales.


Cuando la distancia es cero centímetros, es decir cuando el cañón del arma apoya firmemente en la piel y se efectúa el disparo, el O.E. adquiere una fisonomía especial. Los gases de la explosión penetran en la herida juntamente con el proyectil, se expanden en todas direcciones y producen en profundidad amplios desgarros de los tejidos. Pero aquí no hay tatuajes. Nada queda en la piel que rodee el O.E., ya que su periferia ha quedado protegida por el cañón del arma presionado contra los tegumentos.


En conclusión, si al analizar la herida de bala en la espalda de Fernando Pastorizzo, el orificio de entrada es similar al de una estrella, sin presencia de tatuajes y quemaduras en su periferia, Nahir Galarza apoyó el cañón contra el cuerpo y disparó. De ser así, las querellas tendrán un argumento más para solicitar que la joven sea imputada por homicidio calificado por el vínculo y alevosía.


 

Fuente: SM / El Día On Line
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