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11-03-2018 | Gualeguaychú | BUENA IMAGEN

La imagen positiva de Martín Paggio supera el 67% en la ciudad

El dato se desprende de una encuesta realizada por la consultora local "Ricerca", especializada en opinión pública y mercado, y encargada por el Partido Justicialista, el cual es presidido por el intendente Martín Piaggio. Bahillo, Guastavino, Melchiori, Carraza, Mattiauda y De Ángeli, en números.    

"Martín es un fuera de serie". La frase se desprende del círculo de confianza del Intendente. Los argumentos que sostienen tal afirmación vienen después: la forma de relacionarse con la gente y con los propios integrantes de su partido; sus posiciones políticas -muchas veces, distintas al verticalismo pejotista- y las discusiones que, lejos de esconder bajo la alfombra, arroja sobre la mesa de la opinión pública (cáncer, ambiente, glifosato, etc.) conforman esa lista, bastante más larga.


Es cierto, Martín Piaggio es un intendente que se diferencia en varios aspectos del mandatario políticamente correcto -con todo lo positivo y lo negativo que esto puede ser-. Pero, más allá de su personalidad, es el trabajo que ha desarrollado en sus primeros dos años de gestión, y el vínculo que ha sabido construir con buena parte de la ciudadanía de Gualeguaychú, el sustento de su creciente imagen positiva.


No sólo se abrió las puertas del Partido Justicialista (PJ) para patear el tablero de una estructura que en la última década había tenido en el binomio Guastavino-Bahillo -hoy distanciados con el Intendente- la llave de acceso a Perón 94, sino que replanteó el vínculo de confianza entre la política y el ciudadano, entre el político y el vecino (término de origen PRO, primeramente resistido por el peronismo, y hecho propio luego).


Esto es así, básicamente, por una razón: con la inexperiencia de varios de sus tomadores de decisiones, las "malas formas" de avanzar sobre ciertas estructuras de poder -muchas de las medidas del gobierno local fueron (y son) criticadas, más que por el fondo, por la manera- y la desaceleración del financiamiento provincial y nacional para obra pública (sobre todo en 2016) como principales obstáculos, la gestión municipal ha empezado a hacer lo que prometió en campaña.


Esta última frase seguramente le extrañará a cualquiera que llegue a la Argentina desde otra parte del mundo, acostumbrado a otro tipo de política. Pero en el país del "si yo decía lo que iba a hacer no me votaba nadie", de Menem, y del, un poco más cerca en el tiempo, "en mi gobierno la inflación no va a ser un problema", del Presidente Mauricio Macri, el hecho de cumplir con lo prometido se vuelve uno de los puntos más fuertes de la gestión municipal.


En este aspecto, la oposición no pierde oportunidad para reclamarle al Intendente el avance en dos promesas hasta ahora incumplidas: el Consejo de Seguridad y la Carta Orgánica de la ciudad, ambas impulsadas, primero, y cajoneadas, después, por el propio Piaggio.


Más allá de eso, la compra de tierras para viviendas, el fortalecimiento del trabajo cooperativo, el mejoramiento de los espacios y los servicios públicos -el que termina va a ser el primer verano sin cortes de agua después de muchos años de falencias- y la obra pública volcada a los barrios de la ciudad, fueron pilares de su plataforma de campaña.


En este sentido, el piaggismo empieza a cosechar números de aceptación positivos. Así lo demuestra la encuesta realizada por la consultora "Ricerca", especializada en opinión pública y mercado, encargada por el PJ, del que el intendente es presidente departamental.


El trabajo se realizó en la ciudad del 2 al 10 de febrero, con 750 casos particulares de hombres y mujeres mayores a 16 años, elegidos al azar. El campo de acción se estratificó por zonas y el sistema adoptado fue el "face to face" (cara a cara), a través de un cuestionario de preguntas cerradas.


Los contenidos del informe, arrojan estadísticas sobre la evaluación de las gestiones (local, provincial y nacional), las percepciones sobre la ciudad, la imagen que la ciudadanía tiene de ciertos dirigentes políticos y las expectativas para la próxima intendencia. Lógicamente, todo lo expresado por el trabajo estadístico no será tenido en cuenta en lo que sigue. También se midió el consumo de medios de comunicación, punto que, por la finalidad de esta nota, tampoco se considerará.


Hay ítems que resultan más interesantes que otros, si lo que se intenta conocer es lo que piensan los gualeguaychuenses con vistas a las elecciones ejecutivas del 2019, que probablemente se desdoblen: primero se elegirá Intendente y Gobernador, y después Presidente. Entre ellos, la percepción que se tiene sobre las gestiones: según el trabajo de Ricerca, la de Mauricio Macri tiene un 32,5 % de aprobación Positiva o Muy positiva; la de Gustavo Bordet, un 31,6%, y la de Martín Piaggio, un 58,4%.


Pero, y acá viene lo interesante, entre quienes aprueban la gestión del Intendente, el 82,5% lo hace "por sus características como persona y dirigente" y sólo el 9,8% porque se identifica políticamente; el 7,7%, en tanto, No sabe - No contesta.


Por otro lado, del 15,75% que califica a la gestión como Negativa o Muy negativa, el 57,4% lo hace "por sus características como persona y dirigente", mientras que la falta de identificación política asciende al 35,2%, y el 7,4% No sabe - No contesta.


Con estos números sobre la mesa, cualquier apresurado podría caer en la tentación de afirmar que Piaggio cuenta con buena aceptación más allá de la estructura partidaria. Y tentado de trazar forzadas comparaciones con la figura de la ex Presidenta Cristina Fernández, quien también ha transitado ese derrotero de amor-odio con su partido. Pero sería al menos poco consistente entender estos números como acumulación real de poder. O, mucho menos, como una base electoral.


La cosecha del 67,6%


Sobre todos los referentes locales, oficialistas y opositores, que se midieron en la encuesta, Martín Piaggio es por lejos el que tiene mejor imagen: el 67,6% considera su imagen como Buena o Muy buena. Atrás, le siguen el diputado provincial Juan José Bahillo (41,2%) y el viceintendente Jorge Maradey (32,8%). En el séptimo lugar se encuentra el senador nacional (PJ) Guillermo Guastavino (25,8%); noveno está el ex candidato a intendente de Cambiemos Javier Melchiori (24,2%) y un escalón más abajo su competidor en la interna del 2015, el radical Darío Carraza (23,3%), ambos con un piso alto de desconocimiento. Como muestra el cuadro de abajo, el senador nacional oficialista Alfredo De Ángeli es quien tiene mayor imagen negativa, alcanzando el 50,8%, sobre apenas un 13,7% de aprobación.


¿Quién le gustaría que fuese el próximo intendente? El 48,3% respondió Martín Piaggio, sobre el 10,4% de Javier Melchiori y el 8,0% de Enrique Ghiglione. Pero esta tendencia se empareja -casi tanto como en octubre del 2015, cuando Piaggio cosechó 20.868 votos, apenas 209 más que Javier Melchiori- al momento de la pregunta por el partido político que ganará la intendencia. Aquí el PJ se impone a Cambiemos por apenas 0,9%. Cifra que evidencia una realidad ineludible: por más espalda propia que tenga el intendente Piaggio, la estructura partidaria, la misma que hoy conduce, es garantía de votos. Y si bien la intención del piaggismo nuca fue dar la disputa política por afuera de esa estructura, los cortocircuitos internos pueden llegar a ser un problema determinante en una elección que se perfila como muy pareja ¿Tan grandes son las diferencias de Piaggio con Bahillo y Guastavino? ¿Cómo llegará el PJ al 2019, teniendo en cuenta que es casi un hecho que las elecciones se adelantarán a marzo en la provincia y en la ciudad? ¿Tales diferencias ponen en peligro la continuidad del peronismo, que con diversas variantes gobernó Gualeguaychú los últimos 27 años?.


Estas preguntas son tan pertinentes como difíciles de contestar. Sólo los actores principales de la política criolla pueden ayudar a responderlas. Pero, al menos hasta ahora, ni desde el peronismo han dado señales de acercamiento entre las partes, ni el candidato opositor con mayor imagen positiva, Javier Melchiori, se ha metido de lleno en los temas que cruzan la política cotidiana.


Todavía falta mucho y en un país como Argentina las adhesiones políticas suelen ser muy volátiles. El amor de ayer puede ser el odio de hoy, y las actuales distancias, que parecen irreductibles, pueden ser sólo un recuerdo mañana. En algunos meses todo puede cambiar, Piaggio es consciente de ello. Pero, más allá de todas estas especulaciones, hoy el presidente del Partido Justicialista e intendente de Gualeguaychú puede darse el gusto de disfrutar del gran nivel de aceptación que construyó en apenas dos años. Lo que sigue, todavía resta por escribirse.


 


 

Fuente: SM / El Diario
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