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Sin Mordaza
05-07-2018 | Judiciales | NARCOPOLICÍAS

Revocaron la absolución del comisario Núñez y ordenaron un nuevo juicio

El 8 de junio del año pasado, el Tribunal Oral Federal (TOF) de Paraná, condenó a diez personas por conformar una banda de narcopolicías con despliegue en la costa del Uruguay. 

A juicio habían llegado 15 personas, pero el Ministerio Público Fiscal (MPF) a cargo de Ignacio Candioti pidió pena para 14. Entre las personas que el fiscal acusó, hay funcionarios de fuerzas de seguridad, incluso está el comisario de Toxicología de la Policía provincial, Mario Alberto Núñez. En la sentencia de los jueces de Paraná, Núñez resultó absuelto. Ahora, hace pocos días, la Cámara de Casación Penal revocó ese punto de la sentencia.


El tribunal compuesto por Eduardo Rafael Riggi; Liliana E. Catucci y Carlos Alberto Mahiques hizo lugar al recurso interpuesto por Candioti y anuló la absolución. Además, ordenó devolver “las actuaciones a su origen, a fin de que se realice un nuevo juicio”.


Mario Roberto Gordo González fue condenado por segunda vez el año pasado por narcotráfico. La primera vez que lo castigaron los jueces federales de Paraná fue en 2016; y la segunda vez fue en 2017. González estuvo prófugo de la Justicia durante muchos años. Siempre lo buscaron por actividades de narcotráfico, pero no podían dar con él. Sin embargo, los investigadores sabían que sus negocios continuaban desplegándose en la costa del Uruguay. 


El año pasado González fue condenado junto a Javier Alejandro Caire por ser organizadores de una asociación ilícita para comercializar droga. Ambos recibieron 5 años y 6 meses de prisión. 


Por otro lado, los jueces Lilia Carnero, Noemí Berros y Roberto López Arango encontraron responsables a Elsa Cristina Caram -pareja de González-, Rosana Isabel Tenis -hermana de González-, María Isabel González -madre de Mario González- y Nicolás Alberto Stur por ser miembros de la asociación, por lo cual se los condenó a 3 años de prisión, de ejecución condicional. 


En cuanto a los funcionarios de las fuerzas de seguridad, el TOF castigó a los policías federales José María Gómez y Sergio Andrés García, y al gendarme Carlos Francisco Acosta como autores de encubrimiento agravado y los condenó a 3 años de prisión de cumplimiento efectivo. 


Asimismo, se penó a Mirta Noemí Sayavedra por tenencia simple de estupefacientes, por lo que se la condenó a 1 año de prisión, de ejecución condicional. 


Por último, se absolvió a Carlos Alberto Caito Segovia -yerno de Mario González-, Néstor Javier Neurvit y Santiago Javier Acosta; y se exculpó al policía provincial de Toxicología, Mario Núñez del encubrimiento e incumplimiento de los deberes de funcionario público -por lo que fue acusado en debate-, en consecuencia se dispuso su inmediata libertad. 


La anulación de Casación


Esa sentencia fue anulada los últimos días de junio de este año por la Cámara de Casación Penal Federal. Así lo definieron los tres jueces Mahiques, Riggi y Catucci. El primero voto desarrollado fue el de Riggi, al cual adhirió Catucci. Mahiques, en tanto, participó de las deliberaciones pero no votó por estar de licencia. 


Los tres jueces federales en el tribunal de alzada, hicieron lugar al recurso de Casación interpuesto por el fiscal General de Paraná, José Ignacio Candioti. De ese modo anularon “la absolución dispuesta a Mario Alberto Núñez, debiendo oportunamente devolverse las actuaciones a su origen, a fin de que por quien corresponda se realice un nuevo juicio”. 


A diferencia de los tres paranaenses, los jueces porteños entendieron que sí estuvo probado el encubrimiento de parte del policía Núñez y para con el prófugo Gordo González. Así lo señalaron en el fallo. Por eso destacaron una conversación telefónica que mantuvo Núñez con González. Vale aclarar en este punto que, la defensa de Núñez, explicó ese contacto telefónico asegurando que González haría las veces de “informante” de Núñez y a su vez, el policía no habría sabido que su informante era el prófugo González. La prueba para rebatir esa defensa de Núñez fue una conversación telefónica que el TOF de Paraná no consideró suficiente. Y en ese punto se diferenciaron los jueces de Casación. 


“1) González hola 2) Núñez, loco como te va 1) como andas pariente 1) vos 2) bien viejo, bien que te paso 1) ayer recibiste ayer el mensaje que te mande o no 2) no 1) no recibiste 2) no ,no 1) te mande Por eso te llamo, porque me pareció raro 1) escucha ayer te mande, que si te servía algo de la “Tica” 2) ah 1) porque viste que la tica tenía un marido que es uruguayo viste 2) si 1) y bueno esta allá en el barrio Salto Nuevo Oeste, en la calle guabiyú y treinta y tres, no sé bien la casa porque no, no lo dejo que el remis llegue hasta pa puerta viste el gurí se bajó a la vuelta y llevó ropa y eso viste, 2) ah, ah 1) y bueno, yo te tiro por las dudas si te sirve, me tiraron esa viste 2) listo 1) y escucha 2) si yo tengo gente allá 1) bueno escucha, bien enfrente del carrillo, por si te sirve, hay una minita nuevavos te acordas, aquellos bolivianos que viven ahí en Martín Fierro, 2) aha 1) bien en Esquina y Sargento Cabral, bien en la esquina 2) si si si 1) si pasa por ah, y te vas a dar cuenta está lleno de albañiles trabajando, están agrandando la casa haciendo muros toda la vuelta, 2) aha 1) bueno ahí, pero posta de uno metido ahí adentro esta todo guardado de lo del hombre de allá de la Madrid y Aspejo 2) a la mierda! 1) y escucha hay un poli de la segunda, que tiene un gol gris, que esta, que va todos los días ahí a buscar 2) bueno 1) está bien ahí, sabes quién es esta es la minita, no sé si vos fuiste, he salto Uruguayo cuando pasa la vía, la vía allá abajo cerca del polideportivo 2)ajá 1) yendo de acá par, yendo como que vos vas del club hípico para allá para el lado del río, cuando llegás a la vía te metes así doblas que esta el eucaliptal, te acordás que…. 2) si 1) que está la vieja Olase 2) si si, tres cuarenta siete si 1) bueno esa, esa, se mudó acá , y sabés de quién es todo de ese lobo feroz ya sabés 2) aha 1) pero te digo tengo uno que entra y sale de ahí, y posta tiene ahí ahora en este momento tiene dos ladrillos, viste por que el loco bajo a guardar ahí si te sirve bien cualquier cosa te tiro 2) listo 1) si se algo más 2) listo gracias loco 1) bueno carnal 2) vos andas por acá por la zona o qué? 1) Si, por tus pagos 2) a listo está 1) si me necesitas para algo avísame 2) si, si, esta está al pelo 1) dale un abrazo 2) chau viejo un abrazo, dale 1) tamo chau, chau”. Respecto a dicha conversación, el Tribunal aseveró que no existía ningún elemento idóneo que permitiera desmentir la versión del imputado, quien había aseverado no saber que hablaba con González, y que la referencia ‘Sí, por tus pagos’ era un elementos indiciario que calificó como ‘paupérrimo’”, reeditaron los vocales de Casación.


Luego agregaron: “No coincidimos con la apreciación de los magistrados de instancia anterior. El lenguaje coloquial de la conversación revela el nivel de conocimiento y confianza que existía entre Núñez y González, que hace insostenible la versión del imputado. Basta observar el inicio del diálogo “1) González hola 2) Núñez, loco como te va 1) como andas pariente 1) vos 2) bien viejo, bien que te paso”, para notar la familiaridad del trato entre los interlocutores. Por su parte, la aseveración “sí, por tus pagos” lejos de ser un indicio “paupérrimo” como afirma el a quo, revela no solo que González sabía de qué ciudad era oriundo Núñez, sino que éste último sabía en qué ciudad se encontraba el prófugo y, pese a ello, no dio aviso y cuando Garzón le preguntó si sabía dónde estaba González le contestó que no sabía nada. Bajo este prisma, no sólo el tenor de los mensajes sino la cantidad de comunicaciones entre Núñez y González ponen de manifiesto el trato fluido que existía entre ellos. Así, el informe de la empresa de telefonía celular Personal da cuenta de dos llamadas entrantes al número de Núñez 343 4601933, provenientes de uno de los números utilizados por González -3455293324- el día 30/04/2015 a las 19:36:52 y a las 19:36:54 horas (cfr. fs. 3038). A fs. 3039, obra una llamada entrante del número de González -3455293324- hacia el número de Núñez 3434601933, en fecha 01/05/2015 a las 16:20:00 horas. Conforme surge de fs. 3030, se registra una llamada saliente desde el número 343 4601933 al número de González 3455293324, a las 16:20:58 horas. Por otra parte, es importante destacar la nota de Tóxico Jefatura Departamental Uruguay en la que se menciona que, según el informe remitido por la empresa Personal, la línea de Núñez se comunicó en cuatro oportunidades -en fechas 9/2, 6/3, 20/3 y 15/3 del 2015- con el número de González 345 42831 (cfr. fs. 2833/2844); lo cual revela que Núñez se comunicaba telefónicamente con el narcotraficante de manera reiterada. Por otra parte, surge de la pericia Nº 4698 practicada sobre los teléfonos celulares secuestrados a González, que éste tenía agendado el teléfono al que correspondía la línea 3455293324, el número correspondiente a la línea 343-529324 utilizada por Núñez -según lo informado por la Delegacía de Toxicología en la nota JC-DT Nº 30/2015 obrante a fs. 572/vta.- como “Mn” (conf. fs. 1167/1204). De la misma manera se encontraba registrado en la agenda del teléfono marca Huawei encontrado en el departamento de González en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, todo lo cual nos permite afirmar que González tenía agendado el número de Núñez con las iniciales de su nombre y su apellido. En ese orden de ideas, podemos afirmar que el a quo no analizó debidamente los mensajes que González le envió a Núñez obrantes a fs. 586 del LI: el 09/04/2015 a las 9:29 hs. mandó: “La Tica está en lo del marido nuevo en Salto Uruguay, barrio salto nuevo este por calle Guaviyú y 33 más o menos en nos días me pasa bien la casa y “si te sirve la data”. En fecha 10/04/2015 a las 11:06 hs. le envía “como estas loco recibiste mi msj?”; a las 11:13 hs. “Hantes que me olvide este dom. Le llega mer a mu mujer de Juanco la de Bonasola y de ahí se la pasa a popotito el del bora bordo” y a las 11:15 hs “te comento si los tenes vos porque los vered pidieron la judic del acto de sospech y se la frenaron”. El a quo sostuvo que “no surge de la causa que hayan sido contestadas por su receptor”, como si esa mera circunstancia borrara la clara relación existente entre González y Núñez, probada a través de los diálogos, de los llamados y de los mensajes mantenidos entre ambos. Por si todo esto fuera poco, las conversaciones del Comisario Núñez eran ocultadas a sus compañeros de policía, tal cual lo afirmó el Subcomisario Garzón. Consecuentemente con todo lo que se ha descripto…”.


Quién es González y cómo se movía con agentes públicos


Cuando recibió su primera condena, en septiembre de 2016, Gordo González estaba preso hacía casi dos años en el marco de la investigación por los narcopolicías que todavía no llegaba a juicio oral. 


Sucede que González era, justamente, uno de esos peces resbaladizos que los agentes de las fuerzas públicas nunca podían atrapar. Así estuvo más de ocho años prófugo, supuestamente vendiendo frutas y verduras en el Mercado Central de Buenos Aires. Cuando cayó la presunta organización de narcopolicías, en mayo de 2015, Concordia fue un revuelo por los allanamientos simultáneos, y porque se llevaron detenidos a agentes de las fuerzas de seguridad. Tiempo después, desprotegido, González fue encontrado y también llevado a la cárcel. 


González estuvo prófugo desde que la Cámara Federal de Apelaciones revocó una anulación que se había dictado en una causa -iniciada en 2006- y confirmó su procesamiento. Fue atrapado más de ocho años después, cuando cayeron los mismos agentes que lo protegían. Ese proceso por el que estuvo tantos años escondido de la Justicia, fue el que encontró su veredicto en septiembre de 2016. De esa forma, el hombre de 44 años recibió su primera condena a 4 años y medio de prisión más 5.000 pesos de multa. 


Los jueces del TOF de Paraná los consideraron autor penalmente responsable de delito de Tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. 


Unos meses después de esa primera condena, González retornó a juicio en el TOF de Paraná, en esa segunda oportunidad junto a los policías y gendarmes que lo protegían mientras estaba prófugo, y junto a integrantes de la banda que continuaba vendiendo cocaína en la costa del Uruguay.

Fuente: SM / Análisis Digital
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