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10-07-2018 | Política | DECLARACIONES

"Hay que avisarle a Rossi que la globalización aún existe"

El Diputado Agustín Rossi ha afirmado que es necesario avisarle al Presidente que "...el mundo globalizado de los años 90 ya no existe".

Discrepo: aún estamos en un mundo globalizado y no me hubiera molestado en escribir estas líneas si no fuera por los elevados riesgos que afirmaciones como las de Rossi le pueden ocasionar a nuestra sociedad. La frase es terminante: "...el mundo globalizado de los años 90 ya no existe" y si esto fuera así, los problemas de abastecimiento de insumos y bienes de capital importados serían lo suficientemente graves como para concluir que tenemos que "vivir con lo nuestro".
Haciendo un paralelo, los riesgos asociados con la errónea afirmación de Rossi me recuerda lo ocurrido con la "teoría del deterioro secular de los términos del intercambio", según la cual los precios de nuestras exportaciones tenían una tendencia declinante irreversible. En aquel entonces, para prevenir los efectos que esta teoría proyectaba, se montó la estrategia de sustitución de importaciones detrás de elevadas barreras aduaneras y avanzamos muchos pasos hacia "vivir con lo nuestro". Cuando nos dimos cuenta de que la teoría era falsa, ya era tarde para revertir las consecuencias de haber actuado como si fuera cierta: la industrialización protegida había generado sus propios anticuerpos representados por grupos económicos poderosos que cooptaron el poder de turno.


Si la globalización ha terminado como dice Rossi, entonces porque no volver a la autarquía: impongamos barreras aún más elevadas sobre la importación de ropa, de juguetes, de calzado, de acero, de maquinaria agrícola e industrial, de bienes de capital. Pero si la globalización no ha terminado lo que ocurriría al aplicar estas barreras es un aumento generalizado de precios y un empobrecimiento de la población al mismo tiempo que estaríamos reforzando un aparato productivo ineficiente cuya subsistencia depende de una elevada protección aduanera.


Hay una gran diferencia entre los contextos históricos en que Rossi ofrece su diagnóstico del que se vivía cuando se publicó la teoría del "deterioro secular de los términos del intercambio" durante los años inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial. En aquel entonces había serios problemas de abastecimiento consecuencia principalmente de políticas generalizadas de control de cambios implementadas para administrar las escaseces de la guerra. Sin embargo, la afirmación de Rossi ha sido realizada en un contexto histórico radicalmente distinto en nada parecido a los problemas de la economía mundial de aquel entonces.


Es cierto que estamos presenciando una guerra comercial pero por otro lado también es cierto que una mayoría de monedas flotan y que si bien algunos países han aumentado sus aranceles sobre algunos orígenes, el aumento es marginal con relación a una situación donde verdaderamente el proceso de globalización hubiera concluido.


El abastecimiento internacional de bienes sigue siendo fluido.


La afirmación de Rossi es funcional a los intereses proteccionistas dependientes fuertemente del poder político. Detrás de Rossi hay nada más y nada menos que políticas que nos llevaron a un capitalismo prebendario. Recordemos (un ejercicio mental que a los argentinos nos cuesta practicar), que durante la era kirchnerista el poder político se asumió la administración del derecho constitucional de "libertad de comercio". Durante aquellos años, cada exportación de los principales productos agroindustriales y cada importación tenía que ser aprobada por el Gobierno. Las rentas proteccionistas que surgieron de estas políticas fueron millonarias y estuvieron 100% financiadas por la sociedad en general en beneficio de los amigos del poder.


Personalmente he estimado que los controles sobre las exportaciones implementados entre 2006 y 2015 fueron equivalentes a por lo menos 9.000 millones de dólares. La renta proteccionista generada por los controles sobre las importaciones que elevaron artificialmente muchos precios de bienes y servicios básicos fue varias veces mayor.


El deterioro de los términos de intercambio podría haber continuado pero no fue así. El pronóstico resulto errado. La guerra comercial que estamos viviendo puede escalar hasta revertir el actual proceso de globalización pero esto no ha ocurrido y aun considero improbable que ocurra. Eso sí, creo necesario concebir una estrategia de integración comercial acorde con los tiempos y quizás acá el peronismo podría aportar algunas ideas refinadas.


 


 


 


 

Fuente: SM / Ámbito Financiero
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