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Sin Mordaza
12-09-2017 | Opinión | POR DAVID ROSMAN

Trump, Harvey y los monumentos de la Confederación

De las distintas guerras que libro EEUU en el siglo XIX, quiero referirme a la Guerra Civil que comenzó en 1861 y concluyo en 1865.

Los estados del Norte lucharon para apoyar al gobierno federal, "the Union", contra los once estados del Sur que pretendían separarse para formar una nueva nación, la Confederación de Estados de América.


El Sur creía que el gobierno federal constituía una amenaza a su libre determinación, y pretendía mantener sus propios derechos de autogobernarse, en contra del gobierno federal (nacional). Los estados del norte y del sur tenían diferentes sistemas económicos, pues estos últimos se basaban en una economía agrícola que dependía decididamente de la esclavitud y temían que el gobierno de la Unión terminara la esclavitud y dañara su economía y su independencia.


Por el contrario, la economía de los estados norteños era más industrial y no dependía de la esclavitud, y lucharon para mantener a todos los estados dentro de la Union.


El presidente durante la guerra fue Abraham Lincoln y consideraba que la separación de los estados sureños era inconstitucional, declarando que los esclavos que habitaban los estados en conflicto eran libres para siempre. Sin embargo, el fanatismo del sur defendiendo la esclavitud termino con la vida de Lincoln quien fue asesinado en 1865 por un defensor de la Confederación.


Esa es la historia del fin de la esclavitud y de una guerra que dejo secuelas hasta nuestros días. Por qué?


Pues recientemente se produjo un enfrentamiento en Charlottesville, Virginia, motivado por la decisión del Ayuntamiento de retirar un monumento de la Confederación, la estatua en homenaje a Robert E. Lee (1807-1870), general del Ejército Confederado durante la Guerra Civil.


Los extremistas de derecha reivindican como un símbolo histórico del poder blanco sureño que luchó contra los Estados del Norte sin éxito por mantener el sistema de esclavitud de los negros. Los defensores de la retirada de la estatua la consideran la preservación de un símbolo racista.


Los supremacistas blancos, incluidos elementos del Ku Klux Klan, mostraban banderas confederadas y coreaban consignas nazis.


Los que se oponían a la manifestación, entre ellos la agrupación antirracista Black Lives Matter (Las vidas negras importan), enfrentaron a los supremacistas, desplegando una violencia que remontaba a la década del 60, con los Black Panters y otros movimientos que se oponían a la discriminación racial.


En ambos bandos, había individuos pertrechado con cascos y palos. Hubo intercambios de golpes e incluso se utilizaron gases pimienta y lacrimógenos en las agresiones. El Gobierno estatal declaro el estado de emergencia y desplegó un fuerte contingente de cuerpos antidisturbios y llamó a la Guardia Nacional, el Ejército de Reserva del Estado.


El caos se instaló en Charlottesville, con tres muertos y muchos heridos y sin embargo Trump condeno a ambos participantes por igual, sin destacar la aparición en la escena pública de grupos nazis que cantaban consignas antijudías y raciales.


Por sus declaraciones equiparando a ambos manifestantes Trump fue criticado por los demócratas y por los mismos republicanos, partido al que dice representar.


Una de las más severas provino del senador republicano por Colorado, Cory Gardner, quien escribió en su cuenta de Twitter: "Señor presidente, debemos referirnos a la maldad por su nombre". Y esto refería a la ausencia de una condena categórica contra los supremacistas blancos y neonazis.


Más aun, este senador, que también supervisa el Comité Nacional Senatorial Republicano, añadió: "Estos eran supremacistas blancos y esto es terrorismo interno".


Ni hablemos de la crítica procedente del sector demócrata, que expresó que "la referencia del presidente sobre violencia 'de muchos lados' ignora la vergonzosa realidad actual de la supremacía blanca" en EE.UU", según palabras de Nancy Pelosi.


El alcalde de la ciudad, Michael Signer, dijo en una entrevista con la cadena CBS que Trump era en gran parte responsable por lo que había sucedido en Charlottesville.


Obvio es señalar que Trump no invento los grupos nazis en EEUU, pero su retórica "nacionalista" los alentó como nunca había ocurrido en las últimas décadas. Creo una atmosfera de "grosería, cinismo y bullying", como dijo el alcalde.


Sobran ejemplos de la lucha llevada a cabo por los movimientos de los derechos de los negros y en pro de la igualdad racial desde la década del 60.


Donde quedaron las palabras de Martin Luther King Jr. cuando dijo: "He tenido el sueño de que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los ex esclavos y los hijos de los que fueron amos de esclavos se podrán sentar juntos a la mesa de la fraternidad"?


Donde está la Ley de Derechos Civiles de 1964, por la cual se prohibió la discriminación en todos los alojamientos públicos?


Puede un sector del país retroceder medio siglo y volver a las viejas patologías que conmovieron al mundo con millones de asesinatos a manos de los nazis?


Sin embargo, la tragedia que recientemente provoco el Huracan Harvey en Texas, con muertos, heridos, desaparecidos, evacuaciones de hospitales, explosión de destilerías, muestra que otro sector de la población tiene incorporado el concepto de solidaridad para vivir en sociedad, en especial, en situaciones extremas.


Las sociedades y los países son construidos por este concepto de civilización, inclusivo, de todos los credos, razas y orientaciones sexuales.


Estos sectores y esta concepción de la comunidad ven con extrañeza, luego de 7 meses de gobierno, la orientación perniciosa que Trump está imprimiendo a su gobierno.


La sociedad americana tiene demasiados problemas que resolver para lidiar en el siglo XXI con las deformaciones mentales que llevaron al mundo a la masacre más trágica que conoció la historia. El nazismo.


 

Fuente: Sin Mordaza - Edición impresa
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